xXAFIXx
domingo, 22 de agosto de 2010
Reporte: Por Que Creemos?- REDES
De los videos vistos para este trabajo, este fue el que me pareció mas racional. Estas ideas de que la religión lleva al hombre a cometer actos barbaros, y que en realidad es una búsqueda por respuestas a lo que no entendemos, es su remedio para el miedo. Desde mi punto de vista este miedo que sentimos ante lo desconocido, es sano y necesario. No tiene sentido entenderlo todo, o creer que lo entendemos todo, esto hace que ese falso acercamiento espiritual, nos aleje de el verdadero. Oraciones vacías en sentimiento, llenas de miedo ante un supuesto Dios que esta viendo cuando tropezamos para azotarnos. En este sentido creo que esa es una de las cosas que debemos cambiar. ¿Pero como solucionar este problema causado por estas mafias que trafican el bienestar espiritual de la gente? Si lo que buscamos es la tolerancia y la paz, no podemos imponer la desaparición de estas. Solo entrenando ese instinto natural que como dice en el corto “todos los animales tenemos”, la curiosidad. Pero además de cultivarla, debemos amaestrar una sed racional de entendimiento y aceptación de lo que no entendemos. Una obra de Daniel Gallegos llamada “La Colina” abunda en el tema y es muy interesante. En esta, las naciones unidas declaran la muerte de Dios, y la historia trata acerca de los habitantes de un convento y sus reacciones. Es interesante como muchos ven en la desaparición de las religiones una solución, pero aun así, nada se ha hecho para comenzar este movimiento.
Reporte: cuando el espacio modifique nuestras mentes- REDES
En este video nos hablan de unos estudios y unas hipótesis acerca del efecto del espacio en el cerebro humano, y como algo que aquí es percibido como diferente por ser inferior, como una persona esquizofrénica, bajo los efectos del espacio podría ser un genio o viceversa. En otro punto que me pareció extraño que no siguieran la propuesta, fue que dicen que en un futuro estos viajes a recónditos sitios en el universo pueden ser a distancias tan largas que conviertan en sin sentido la idea de regresar a la tierra. Lo que crearía otra colonia, que tarde o temprano simplemente recordara a la tierra como un lugar de origen si es que la recuerdan del todo.
Ahí fue donde yo me puse a pensar, ¿y que si esto ya sucedió? ¿Qué si este lugar de donde “provenimos” no es más que una colonia que resulto de un experimento de viaje intergaláctico y por algún motivo ahora no sabemos de dónde venimos? Se perdió la información de camino o algo por el estilo, si ellos ven eso posible como algo que podría pasar, entonces ¿no puede haber pasado anteriormente?
Ahí fue donde yo me puse a pensar, ¿y que si esto ya sucedió? ¿Qué si este lugar de donde “provenimos” no es más que una colonia que resulto de un experimento de viaje intergaláctico y por algún motivo ahora no sabemos de dónde venimos? Se perdió la información de camino o algo por el estilo, si ellos ven eso posible como algo que podría pasar, entonces ¿no puede haber pasado anteriormente?
Reporte: El tiempo no existe- REDES
Tras ver el video de Redes acerca de la inexistencia del tiempo en 4 ocasiones antes de escribir este blog, debo aceptar que no comprendí la idea. Dicen que tanto el movimiento como el tiempo son inexistentes y que el universo es estático. ¿En ese caso que es lo que en realidad sucede cuando me traslado de un lugar a otro? Si el tiempo no existe, entonces como es que para un reporte como el que estoy haciendo debo sacar un momento de mi vida entre el día (que en realidad seria inexistente) que me dejaron la asignatura y el otro para cuando debe ser entregada? ¿Y si el universo es estático, como se explica el día y la noche? ¿El verano y el invierno? Son cosas que en este tan corto video no aborda y mucho menos para la magnitud de propuesta que lanzan. Esta requeriría una buena media hora al menos. En fin, me parece que la propuesta es interesante, la explicación insuficiente sino inexistente, pero me deja la intriga y el apetito de conocimiento abierto para intentar entender.
domingo, 15 de agosto de 2010
Desafio a la Logica
Desde pequeño siempre he sentido que soy un poco más sensible a lo que normalmente no notamos que nos rodea y un tanto inmerso en mis pensamientos. Siempre he notado que hay cosas que mi sentido común, o mi lógica no terminan de comprender. Entre estas cosas, una de las que recientemente me han estado llamando la atención en mayor cantidad últimamente, son las suspensiones.
Tal y como lo indica el nombre este es el acto de suspender un cuerpo humano en el aire utilizando ganchos, usualmente de pesca industrial, a los cuales se les quita la punta. Mucha gente que no conoce o no ha vivido una de estas experiencias, lo cataloga como un acto de masoquismo aunque en realidad los que lo experimentan, en su mayoría, lo hacen como un acto espiritual en el cual se interpone el control mental sobre el cuerpo.
Esta es una actividad peligrosa, y que tiene muchas variantes. Personalmente, nunca lo he hecho, y hasta el día en que vi a uno de mis amigos lograr hacer una, comprendí los extremos a los que puede llevarse al cuerpo. Este caso que presencié, no tuvo nada que ver con masoquismo, sino con concentración, absorción y retribución de energía de los presentes y mucha adrenalina. Aquí queda el video de mi amigo para quien le interese. http://www.youtube.com/watch?v=EsY2tRwew78
Tal y como lo indica el nombre este es el acto de suspender un cuerpo humano en el aire utilizando ganchos, usualmente de pesca industrial, a los cuales se les quita la punta. Mucha gente que no conoce o no ha vivido una de estas experiencias, lo cataloga como un acto de masoquismo aunque en realidad los que lo experimentan, en su mayoría, lo hacen como un acto espiritual en el cual se interpone el control mental sobre el cuerpo.
Esta es una actividad peligrosa, y que tiene muchas variantes. Personalmente, nunca lo he hecho, y hasta el día en que vi a uno de mis amigos lograr hacer una, comprendí los extremos a los que puede llevarse al cuerpo. Este caso que presencié, no tuvo nada que ver con masoquismo, sino con concentración, absorción y retribución de energía de los presentes y mucha adrenalina. Aquí queda el video de mi amigo para quien le interese. http://www.youtube.com/watch?v=EsY2tRwew78
Quien maneja mi carruaje?
¿Quien conduce mi carruaje?
En un mundo con tanta incertidumbre acerca de todo lo que me rodea, en el que lo que una vez fue una verdad absoluta, hoy son solo los escombros de una broma de mal gusto. Lo que antes servía de pilar, de cimientos para edificar una persona, desde lo más básico como los principios y los modales, termino creciendo tanto que cuando paso las nubes y no vio nada, no le quedo más que bajar y sentarse en su peana. Y como vivimos en una sociedad que nos pone en un estrado cada vez que no sabemos lo que estamos haciendo, o aun mejor, cuando no sabemos esconder el hecho de que no tenemos ni la menor idea de lo que estamos haciendo, a diferencia del resto de la gente.
Poco después de mi nacimiento fui ingratamente despojado de mi inocencia por medio de la institucionalización de mi espiritualidad con el bautizo católico. Criado para recitar oraciones como un método de trueque entre un dios, en el que yo le rezaba, le agradecía por el favor anterior, y le pedía algo más. ¿Qué mas iba a creer un niño con un padre alcohólico, que rezo desde que podía hablar, y un día su padre decidió buscar ayuda? Un milagro, en su momento lo creí. Entonces se puede decir que por los primeros 13 años de mi vida, mi carruaje fue dirigido por mis creencias católicas, las que tutelaban mis emociones y mis pensamientos.
A mis 13 años, mi abuela paterna fue atropellada por un bus, cuyas llantas delanteras pasaron por encima de sus ya frágiles piernas. Fue llevada de emergencia al Calderón, donde fue operada con “éxito”. Un éxito que fue tan vago y tan efímero que hasta la fecha el dolor me acecha al pensarlo ya que primero salieron a decirnos que habían logrado amputarle las piernas “satisfactoriamente”, como si tal cosa existiera. Hasta ese momento íbamos bien, no había nada que hacer, los accidentes suceden. 5 horas pasaron desde su operación para que nos dejaran entrar a verla. Desde el momento en que la vi, sentí un gran dolor. Esta persona, o lo que quedaba ella, no era mi abuelita. No era aquella figura protectora en la cual yo buscaba refugio cuando me envolvían mis temores de niño. En mi mente, se había ido. Como si no fuese suficiente, una vez pasadas las 14 horas que podía durar con el efecto de la anestesia, la declararon en estado de coma. En ese momento, en lo más profundo de mí ser, sentí donde comenzaba una erupción de odio hacia todo lo que me rodeaba, odio que me llevo a tener muchos problemas. En este punto comencé una etapa de mas que ateísmo, odio hacia todo lo que fuesen creencias, y entré en una etapa lúgubre en la que creí que solo veníamos a este mundo como víctimas de la casualidad. En aquel momento, mi carruaje iba dirigido por nadie más que el odio de mis emociones y mis pensamientos hacia la vida, chocando contra todo lo que estuviese en frente.
Esa etapa fácilmente la catalogo como la más difícil pues también tuve que enfrentar de esta inmadura y destructiva manera la muerte de mi abuelo y abuela materna. Creo que queda claro que nunca he enfrentado la muerte de manera muy sana. Pero para la muerte de mi abuela materna, mi padre, un alcohólico recuperado que hasta este punto de mi vida ha sido el ejemplo más grande de dominio de emociones, mente y cuerpo, fue mi guía espiritual. Gracias a él salí de tan oscura etapa de mi vida, y logre terminar aceptando con amor hacia lo que sea que decidiese que era hora de su partida. Esta revelación se dio a mis 16 años. Desde ese momento comencé a cuestionar todo lo que se encontraba a mí alrededor, pero sin retarlo. Solo cuestionándome como un sano ejercicio, ya que comprendí que ese era el propósito mayor para el existir de mi mente. Entonces entre las cosas que comprendí fue que mi espiritualidad no puede ni debe ser encarcelada por la institucionalización de la misma y que sería una tontería restringirme a ponerle un nombre a mis creencias y decidí que quería aprender a sacar lo mejor de cada enseñanza que me da la vida, por medio de lecturas u otros medios por el que se comunican los mensajes y enseñanzas de diferentes “profetas” de ciertas religiones, pensadores y filósofos que la vida me pone en frente.
En este punto en mi vida, no me importa de donde venga el mensaje, sea una canción, un texto religioso, o como sucedió el otro día que le estaba leyendo un “cuento de mi tía panchita” a mi sobrina, la voy a tomar, porque el universo o poder superior o como quiera llamársele, tiene una manera de poner en armonía todo lo que pasa, solo es cuestión de estar listo para entenderlo. Por este motivo creo que en este punto de mi vida, no le tengo nombre a lo que me dirige, pero me siento seguro pues me gusta el camino por el que voy.
En un mundo con tanta incertidumbre acerca de todo lo que me rodea, en el que lo que una vez fue una verdad absoluta, hoy son solo los escombros de una broma de mal gusto. Lo que antes servía de pilar, de cimientos para edificar una persona, desde lo más básico como los principios y los modales, termino creciendo tanto que cuando paso las nubes y no vio nada, no le quedo más que bajar y sentarse en su peana. Y como vivimos en una sociedad que nos pone en un estrado cada vez que no sabemos lo que estamos haciendo, o aun mejor, cuando no sabemos esconder el hecho de que no tenemos ni la menor idea de lo que estamos haciendo, a diferencia del resto de la gente.
Poco después de mi nacimiento fui ingratamente despojado de mi inocencia por medio de la institucionalización de mi espiritualidad con el bautizo católico. Criado para recitar oraciones como un método de trueque entre un dios, en el que yo le rezaba, le agradecía por el favor anterior, y le pedía algo más. ¿Qué mas iba a creer un niño con un padre alcohólico, que rezo desde que podía hablar, y un día su padre decidió buscar ayuda? Un milagro, en su momento lo creí. Entonces se puede decir que por los primeros 13 años de mi vida, mi carruaje fue dirigido por mis creencias católicas, las que tutelaban mis emociones y mis pensamientos.
A mis 13 años, mi abuela paterna fue atropellada por un bus, cuyas llantas delanteras pasaron por encima de sus ya frágiles piernas. Fue llevada de emergencia al Calderón, donde fue operada con “éxito”. Un éxito que fue tan vago y tan efímero que hasta la fecha el dolor me acecha al pensarlo ya que primero salieron a decirnos que habían logrado amputarle las piernas “satisfactoriamente”, como si tal cosa existiera. Hasta ese momento íbamos bien, no había nada que hacer, los accidentes suceden. 5 horas pasaron desde su operación para que nos dejaran entrar a verla. Desde el momento en que la vi, sentí un gran dolor. Esta persona, o lo que quedaba ella, no era mi abuelita. No era aquella figura protectora en la cual yo buscaba refugio cuando me envolvían mis temores de niño. En mi mente, se había ido. Como si no fuese suficiente, una vez pasadas las 14 horas que podía durar con el efecto de la anestesia, la declararon en estado de coma. En ese momento, en lo más profundo de mí ser, sentí donde comenzaba una erupción de odio hacia todo lo que me rodeaba, odio que me llevo a tener muchos problemas. En este punto comencé una etapa de mas que ateísmo, odio hacia todo lo que fuesen creencias, y entré en una etapa lúgubre en la que creí que solo veníamos a este mundo como víctimas de la casualidad. En aquel momento, mi carruaje iba dirigido por nadie más que el odio de mis emociones y mis pensamientos hacia la vida, chocando contra todo lo que estuviese en frente.
Esa etapa fácilmente la catalogo como la más difícil pues también tuve que enfrentar de esta inmadura y destructiva manera la muerte de mi abuelo y abuela materna. Creo que queda claro que nunca he enfrentado la muerte de manera muy sana. Pero para la muerte de mi abuela materna, mi padre, un alcohólico recuperado que hasta este punto de mi vida ha sido el ejemplo más grande de dominio de emociones, mente y cuerpo, fue mi guía espiritual. Gracias a él salí de tan oscura etapa de mi vida, y logre terminar aceptando con amor hacia lo que sea que decidiese que era hora de su partida. Esta revelación se dio a mis 16 años. Desde ese momento comencé a cuestionar todo lo que se encontraba a mí alrededor, pero sin retarlo. Solo cuestionándome como un sano ejercicio, ya que comprendí que ese era el propósito mayor para el existir de mi mente. Entonces entre las cosas que comprendí fue que mi espiritualidad no puede ni debe ser encarcelada por la institucionalización de la misma y que sería una tontería restringirme a ponerle un nombre a mis creencias y decidí que quería aprender a sacar lo mejor de cada enseñanza que me da la vida, por medio de lecturas u otros medios por el que se comunican los mensajes y enseñanzas de diferentes “profetas” de ciertas religiones, pensadores y filósofos que la vida me pone en frente.
En este punto en mi vida, no me importa de donde venga el mensaje, sea una canción, un texto religioso, o como sucedió el otro día que le estaba leyendo un “cuento de mi tía panchita” a mi sobrina, la voy a tomar, porque el universo o poder superior o como quiera llamársele, tiene una manera de poner en armonía todo lo que pasa, solo es cuestión de estar listo para entenderlo. Por este motivo creo que en este punto de mi vida, no le tengo nombre a lo que me dirige, pero me siento seguro pues me gusta el camino por el que voy.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)